Aunque hay personas que genéticamente están
más predispuestas que otras al debilitamiento
de los músculos, el principal origen es la
vida sedentaria.
Apostar
al ejercicio
Los
gimnasios constituyen una excelente alternativa
para vencer la flacidez, ya que en ellos es posible
realizar una serie de prácticas que contribuyen
a tonificar los músculos y mejorar su volumen
-como gimnasia localizada, pesas, natación
y bicicleta-.
Pero si los lugares cerrados no son de su predilección,
efectuar este tipo de prácticas por su cuenta
y al aire libre, puede resultar aún más
entretenido.
Sin embargo, es importante tener presente que para
poder observar resultados a largo plazo, los ejercicios
deben ser realizados en forma correcta, constante
y, en la medida de lo posible, con orientación
profesional.
Los expertos coinciden en que la principal
arma de contraataque es la gimnasia.
"Los ejercicios aeróbicos son
los más recomendados para este caso.
A las mujeres que no están acostumbradas
a la gym, les conviene comenzar a caminar
tres veces por semana durante media hora",
explica el nutricionista y deportólogo
Juan Palombo, coordinador del departamento
de nutrición y actividad física
del Hospital de Clínicas. Como segundo
paso, aconseja seguir con ejercicios de
fuerza, como levantamiento de pesas: hay
que empezar con poco peso e ir aumentando
paulatinamente. ¿En cuánto
tiempo se ven los resultados? "Como
mínimo, en seis meses, siempre y
cuando la actividad se acompañe con
una dieta equilibrada. De nada sirve hacer
gimnasia, si después se consumen
alimentos calóricos", aclara
Palombo. Por eso, lo principal es acompañar
la gym con una alimentación libre
de tóxicos, rica en frutas y verduras,
e ingerir mucha agua.
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Se
recomienda que realices un trabajo aeróbico
(cardiovascular) para aumentar tu temperatura corporal
y preparar todo el sistema osteomuscular para el
trabajo localizado y específico a estimular.
1.
Trabajo cardiovascular: de una duración
entre 15 a 20 minutos a una intensidad moderada,
que puede ser:
- Caminata
-
Bicicleta
-
Aeróbica
2. Trabajo localizado:
Ejercicio
Nº 1
Propósito: acción músculos
abdominales bajos.
Posición: decúbito supino, brazos
extendidos a lo largo de los costados, pierna derecha
doblada hacia arriba, la izquierda flexionada y
levantar la punta del pie.
Movimiento: acercar la rodilla derecha al pecho
e inspirar al retorno; al finalizar, ejecutar con
la otra pierna sin elevar la espalda del suelo.
Ejercicio
Nº 2
Propósito:
acción de los músculos abdominales
altos y oblicuos.
Posición: decúbito supino, mano izquierda
detrás de la nuca, codo hacia fuera, brazo
derecho extendido a la altura del hombro.
Movimiento: acercar el hombro izquierdo a la rodilla
derecha elevándolo solamente 15 cm. Al finalizar,
ejecutar con la parte opuesta. La espalda adherida
al suelo y no presionar sobre la nuca con la mano.
Ejercicio
Nº 3:
Propósito: acción músculos
abdominales altos.
Posición: decúbito supino, piernas
flexionadas y abiertas a lo ancho de la pelvis,
brazos extendidos a lo largo de los costados.
Movimiento: levantar solamente 15 cm la cabeza y
los hombros y volver a la posición inicial,
manteniendo la espalda adherida al suelo.
Ejercicio
Nº 4
Propósito: acción músculos
abdomen altos.
Posición: decúbito supino, reposar
las piernas unidas, una después de la otra,
sobre una silla en manera de formar un ángulo
de 90º grados entre los muslos y el busto,
pies a martillo, las manos detrás de la nuca,
codos hacia fuera.
Movimiento: levantar la cabeza y los hombros solamente
15 cm del suelo y la espalda adherida al suelo.
Ejercicio
Nº 5
Propósito: acción de la musculatura
del recto anterior del abdomen y oblicuos.
Posición: decúbito supino, apoyar
las piernas unidas, una después de la otra,
sobre una silla en modo de formar un ángulo
de 90º grados entre los muslos y el busto,
pies a martillo, las manos detrás de la nuca
y codos hacia fuera.
Movimiento: acercar el hombro izquierdo a la rodilla
derecha, elevándolo a solo 15 cm del suelo
y el otro codo hacia fuera manteniéndolo
pegado al suelo. Al finalizar las repeticiones,
ejecutar con la parte opuesta.
Ejercicio
Nº 6
Propósito:
acción de los músculos abdominales
bajos.
Posición: decúbito supino, apoyar
las piernas unidas, una después de la otra,
sobre una silla en modo de formar un ángulo
de 90º grados entre los muslos y el busto,
pies a martillo, las manos detrás de la nuca
y codos hacia fuera.
Movimiento: levantar ligeramente la cabeza y los
hombros a 15 cm. del suelo y al mismo tiempo acercar
las rodillas al pecho; permaneciendo los glúteos
en el suelo. Para evitar que la zona baja de la
espalda (lumbar) no se despegue del suelo.
Estos
son algunos ejercicios que puedes realizar después
del trabajo cardiovascular, lo relevante va a estar
determinado por las:
-
Series:
número de veces que se deben ejecutar
dependiendo de su capacidad física.
-
Repeticiones:
número de ejecuciones que se realizan
en cada serie.
-
Tiempo de recuperación:
es el descanso entre cada serie.
Pauta a considerar según grado de condición
física:
Serie
Repeticiones Descanso
- Principiante:
1 8 a 10 30 seg.
-
Intermedio:
2 10 a 12 30 seg.
-
Avanzado: 2 15 a 20 30 seg.
Este artículo es el primero de una serie
de pautas de trabajos de ejercicios físicos
para tonificar.
Donde
la gimnasia no llega
La
aparatología y las distintas técnicas
de gabinete ayudan a afirmar aquellas zonas donde
los ejercicios físicos y la dieta se rebelan.
"Los más conocidos son los contractores
musculares, un tipo de gimnasia pasiva. Trabajan
con electrodos que emanan corriente. Se colocan
en la zona que se desea afirmar. Después
de un mes y medio (en dos sesiones semanales) se
empiezan a ver los resultados". La última
innovación en este terreno también
incluye calor. "Se trata de electrodos que,
además de tonificar el músculo, queman
grasas", explica la médica Szlazer.
Otra técnica que los especialistas suelen
recomendar es la mesoterapia. "Son inyecciones
de distintos fármacos que el médico
selecciona de acuerdo a cada necesidad. A diferencia
de otros métodos, éste logra llegar
a las capas más profundas de la piel y mejora
tanto el tono muscular como el dérmico",
concluye. Para ver mejorías es necesario
realizar 8 sesiones en total.
La
efectividad de las cremas
Aunque
no combaten la flacidez, los productos reafirmantes
acompañan al tratamiento. ¿El motivo?
La piel no hace gimnasia. Y si bien los músculos
pueden tensarse con los ejercicios, la dermis puede
aflojarse debido al descenso de peso. "Que
quede claro: las cremas y los productos reafirmantes
no eliminan la flacidez, porque no llegan a penetrar
tan profundamente, pero sí provocan una mejoría
en la piel", puntualiza la médica esteticista
Alejandra Peredo. Los productos que se recomiendan
deben ser ricos en extractos vegetales y vitaminas
E, C y A. "El último descubrimiento
para mejorar la elasticidad es un complejo vegetal
que contiene silicio orgánico, llamado firmness
complex. No sólo mejora la turgencia de la
piel sino que también la repara a largo plazo",
asegura Marcelo Futerman, bioquímico de Cientific.
Las
cirugías que se utilizan para los casos más
leves son las lipoaspiraciones ultrasónicas
o superficiales. "Sirven para extraer la grasa
localizada. Se realizan con anestesia local y el
postoperatorio exige reposo durante una semana.
Luego se necesita un mes para ir incorporando los
movimientos habituales. La cicatriz es muy leve",
explica el doctor Jorge Patané, jefe del
servicio de cirugía estética y reparadora
del Hospital Fernández. También aclara
que esta práctica se utiliza en el abdomen,
la cadera, los muslos y los brazos. Para los casos
más graves (donde además de extraer
grasa también hay que retirar piel), se acude
a la dermolipectomía. "En esta intervención
se utiliza anestesia general y la cicatriz es mucho
mayor", afirma el cirujano.
Aunque cueste tiempo y esfuerzo, la primera solución
pasa por empezar a moverse.